No luches contra su instinto.
No necesitas controlarlo.
Necesitas entender cómo ve el mundo. 

Adoptaste a tu perro para darle una vida mejor, para disfrutar juntos, para que forme parte de tus planes… pero la realidad es totalmente diferente.

Terminas agotada, sintiendo que a pesar de todo el amor que tienes para darle hay algo que no termina de encajar.

Hay algo dentro de ti que te empuja a seguir…

Ya no sabes qué más hacer. 

Te han dicho que tu perro no tiene remedio… 

Lo defiendes porque sabes que ha salido de un infierno, y se merece la mejor vida. 

Él no tiene la culpa de que le hayan puesto la etiqueta “de caza”, de haber sido el capricho de algún cazador, de haber pasado una vida que hubiera dejado mil heridas a cualquiera. 

No quieres seguir pensando que no va poder adaptarse a una vida de ciudad, sin que pierda el control…

Lo que cambia cuando tienes en cuenta su raza ⬇️

Te adelantas a los problemas del día a día, porque sabes cómo funciona su lógica

Tienes claro cuáles son los límites de tu perro y qué le puedes exigir en cada momento

Puedes hacer pequeños cambios en el día a día que hacen vuestra convivencia mucho más sencilla. 

Tu perro empieza a verte como una referente, teniéndote en cuenta… porque siente que le entiendes

La raza es una selección de ciertas características o rasgos.

Tu perro con instinto de caza, sea la raza que sea, va a sentir el mundo de forma diferente a un perro pastor, de guardia, de presa…

La raza tiene que ver con su genética: lo que está preparado para hacer por su naturaleza y por la selección humana. 

No se trata de poner etiquetas, sino de entender su naturaleza.

La diferencia entre frustrarte constantemente o disfrutar de tu perro está en saber qué necesita y cómo funciona su mundo.

No puedes pretender aplicar pautas o reglas generales sin entender cuál es la lógica de todo lo que hace un perro cazador.

Él sale a la calle pensando que el gato de la esquina es una presa, que un rastro es más divertido que pasear a tu lado, que la primera porquería que se encuentra en la acera es un manjar…
  • Disfrutarás como nunca del día a día con tu perro

  • Sentirás control y tranquilidad tanto dentro como fuera de casa 

  • Crearás una “caja de herramientas” con pautas y estrategias diferentes para elegir cómo actuar en cada momento

  • Sabrás qué te quiere decir, para poder darle lo que necesita

  • Disminuirás el estrés de tu perro… ¡y el tuyo!

La mayoría de educadores caninos aplican pautas genéricas sin tener en cuenta la genética del perro.

Hacen juegos que “sustituyen” las conductas de caza. 

Sobornan a los perros con premios. 

No se ponen dentro del mundo del perro. 

Ya era educadora canina cuando adopté a mi braco alemán. 

Los paseos eran un infierno, no podía dejarle solo en casa, nunca se relejaba… 

Lo que siempre me habían enseñado no funcionaba.

Todo lo que aprendí para poder convivir con calma lo enseño dentro de La Cabaña. 

¿Quién te va acompañar?

Susana

Educadora canina y psicóloga.

En los últimos 5 años he dado un vuelco a la forma en la que he ayudado a las familias, consiguiendo crear el Método Nawara. 

Viola

Educadora canina y coach de convivencia humano-canina.

Te guiará en la parte más emocional: cuando la ansiedad te supere, cuando no sepas cómo gestionar las dudas, los miedos, la culpa… 

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.